9.000 km, un jamón perdido y una revolución llamada Snipe

11.03.2025

Un sueño: Así nació Snipe

Hay ideas que nacen en despachos, frente a una pizarra llena de números. Y hay ideas que nacen en la carretera, entre aventuras, risas, sustos y muchas preguntas. Snipe pertenece a esta segunda categoría.

Era el año 2021 cuando nosotros, Judith y Rubén, decidimos emprender una aventura diferente: cuatro meses recorriendo más de 9.000 kilómetros por la Península Ibérica en una autocaravana saliendo desde Lanzarote, Canarias. Un viaje en busca de respuestas, inspiración y libertad.

Durante ese tiempo, nos llega a la mente cómo la hija de Judith, adolescente pasaba largas horas en redes sociales. Al principio, nos preocupaba ese tiempo invertido, hasta que nos sorprendió cómo dominaba rápidamente las tendencias, los algoritmos y el lenguaje digital. Ahí nos llegó la gran pregunta:

¿Por qué no transformar esas horas en algo que realmente aporte valor desde el principio?

La respuesta no tardó en llegar: debíamos crear algo nuevo, una plataforma donde cualquier persona pudiera monetizar desde su primer momento en redes sociales. Algo justo, disruptivo y emocional.

Buscando claridad, consultamos con un amigo psicólogo especializado en alto rendimiento. Él validó la idea rápidamente, pero además nos reveló un detalle clave: el verdadero valor de nuestra propuesta no estaba en los objetos, sino en las historias detrás de ellos.

Viajamos con dos perros en su última gran escapada. Mora una perrita Yorkshire de 16 años y Rocco una mezcla de Pitubull con Stanford de 13 años. (Al año siguiente los dos nos dijeron adiós, ambos se fueron en viajes a Fuerteventura en distintas fechas).

El viaje tuvo momentos inolvidables, como la noche en la que paramos en un pueblo cerca de Zamora, Sanabria. Nuestro perro, aprovechando que habíamos ido a ver las luces de navidad, en un momento, se comió medio jamón que guardábamos para compartir con nuestra familia en Navidad. Era de color oscuros, de esos que huelen bien. 

Veníamos con él desde el sur, para ser exactos desde Guijuelo, Extremadura.

Cuando regresamos a la autocaravana, Rocco que así se llamaba se fue, tras ver lo enojados que estábamos.

Bajo la lluvia y nieve, entre risas (sin jamón y buscando al tragón), enfado y angustia, buscamos durante horas hasta que finalmente apareció sano y salvo, justo cuando ya pensábamos lo peor, hacia las 4 de la madrugada.

Llegados a Asturias, donde Rubén es natural, paramos a tomar una sidra, fue el mejor momento de los 15 días posteriores. Al día siguiente de llegar cogimos el Covid, una buen experiencia encerrados por diferentes pueblos de Asturias en autocaravana, donde la madre de Rubén, nos venía a traer comida cada dos días.

Otra parada memorable fue en Baqueira-Beret, donde Rubén aprovechó para participar en una competición de snowboard, recordando viejos tiempos y demostrando que siempre es buen momento para vivir experiencias que valen la pena.

Pero el verdadero aprendizaje fue otro, las cosas hay que vivirlas para poder valorarlas y luego contarlas. Durante esos casi cuatro meses en ruta, vimos claramente cómo conectar generaciones, aprovechar la tecnología para transformar vidas y, sobre todo, crear algo distinto, justo y auténtico.

Ahí, en una autocaravana recorriendo 9.000 kilómetros, nació SNIPE.

Desde entonces, no vendemos objetos, sino historias. No hacemos transacciones, sino experiencias inolvidables. Y no buscamos clientes, buscamos cómplices que quieran compartir emociones y hacer historia con nosotros.

Esto apenas empieza. Bienvenidos al viaje.

No compres, snipea.